Nosotros

Home / Nosotros

POR QUE SOMOS TIZONISTAS

Aurelia Tizón, "La Potota": la anarquista y primera esposa del General Perón.

Aurelia Tizón, “La Potota”: la anarquista y primera esposa del General Perón.

La década del setenta estuvo sumergida en el enfrentamiento, no sólo político e ideológico dentro del movimiento peronista, sino también en una disputa por el útero femenino entre “evitistas” e “isabelistas”. Esta falsa dicotomía pudo establecerse como verdad instituida sólo a partir del desconocimiento generalizado de la auténtica formadora del pensamiento peronista: Aurelia Tizón de Perón

Aurelia Gabriela Tizón (para nosotros la compañera “Potota”) era hija de inmigrantes. Su padre era afiliado a la Unión Cívica Radical (radicales de bufoso en sobaquera lejos de la lacra acuerdista con la derecha contratista e iletrada) sin embargo nunca le transmitió a su hija el interés por la política porque consideraba que las mujeres no eran aptas para desarrollar este tipo de actividades.

Pero las paradojas de la vida hicieron que su primer novio de la adolescencia, un anarquista que había inmigrado de España, le transmitiera todos sus conocimientos sobre la lucha proletaria (dejaremos en el anonimato el nombre de tan ilustre ácrata porque empequeñecería la figura del General, pasaría del caballo pinto a montar un pony).

Aurelia Tizón le enseño a multiplicar a su camarada anarquista Simón Radowitzky en el penal de Ushuaia. Allí nació el 5 por 1 popularizado más tarde por el General Perón

Con gran desesperación, su padre quiso guiarla en el camino de las artes, especialmente las artes plásticas, creyendo que allí se mantendría alejada de las ideas libertarias que no se correspondían a una señorita respetable de clase media.

Escritos de Reclus, Malatesta, Prouhdon (al que en sus últimas horas antes de fallecer consideró un “tibio socialdemócrata”) junto con algunas acciones armadas en el grupo Di Giovanni, chocaron con la estructurada cuadrícula del Instituto de artes Prilidiano Pueyrredón, aunque siguiera el camino para obtener la membresía universitaria, utilizando el arte como motor y vehiculizador de experiencias reveladoras para transformar la realidad de manera violenta.

En medio de este dilema fue que conoció al General Juan Domingo Perón. Una tarde de primavera habían enviado a su división a los bosques de Palermo. Aurelia estaba pintando una secuencia onírica que la había atormentado por la noche, hasta que un joven jinete que paseaba con su caballo por allí se acercó a ella interrumpiendo su tarea.

López Munch, 1929 (El Prado)

Documento exclusivo de Laika: el cuadro que Aurelia Tizón le regaló al General el día que se conocieron.

– ¿Estudia dibujo, señorita? – dijo y agregó, sin esperar respuesta.

– Pero, permítame, esto está muy bien, sólo que si lo esfuma un poco aquí arriba…

Tomó la carbonilla y en unos pocos segundos corrigió los entornos de la obra dándole el carácter visionario y futurista que todo arte debe tener para preciarse de serlo…..

– Espero no comprometerla, señorita…

Agregó nuestro General luego de haber plasmado semejante mamarracho pictórico que el movimiento popular pagaría con sangre algunas décadas después.

Mientras el joven la observaba con aire de superioridad esperando un cumplido o un agradecimiento por su acertada colaboración, ella lo observaba en silencio, pensando sí ese era el hombre predestinado a cambiar definitivamente la historia de los argentinos.

Juan Domingo le había resultado alguien atento y carismático, y había algo en él que le llamaba la atención; pertenecía al ejército y por su posición social (creemos que también por el acceso ilegal “a los fierros”) tenia la posibilidad de llevar a cabo su ideal libertario. Por estas razones fue que decidió asumir el compromiso de transmitirle sus convicciones y transformar su visión de la realidad.

Finalmente contraen matrimonio en el año 1929. Ella creía en el amor libre, fumaba cannabis (otro rasgo vanguardista de la feminidad) y consideraba al matrimonio un contrato que encorsetaba y mutilaba la libertad del individuo, cuando la fuerza de sus convicciones le dictaba que las relaciones debían ser sostenidas por el amor y el compromiso mutuo con ese ideal

Compañera “Potota” a vos te debemos: nuestro peronismo ácrata, irreverente, inencuadrable, casi villanesco. Laika y Gratuita te pone en el lugar de la historia que te mereces; contra todo cagatinta, sean los amanuenses de la historia oficial como los falsos revisionistas de la comparsa progresista.